¿Nacemos o nos hacemos resilientes?

Actualizado: ago 4


Estamos viviendo una situación inusual, nunca nos imaginamos vivir circunstancias como las actuales; y este contexto nos ha puesto a prueba en muchos sentidos. Debido a esto y a la necesidad que tenemos de fomentar el bienestar tanto físico como emocional ha salido a relucir la palabra RESILIENCIA.


Seguramente muchos de nosotros ya la hemos escuchado, pero ¿sabemos qué significa? Si escribes la palabra resiliencia en el buscador te saldrán muchísimas definiciones y tipos de resiliencia, ya que el concepto se aplica para diversas disciplinas. Lo que aplica para todos es que la resiliencia es la capacidad que tiene un sistema para resistir o recuperarse ante situaciones desafortunadas o transformadoras. Cuando lo aplicamos a nosotros estamos hablando de la capacidad de responder tras el momento de crisis, cómo nos reconstruimos y regresamos a un estado neutro.


El interés para estudiar este concepto inicio porque muchas investigaciones revelaron que algunos niños que habían sufrido diferentes situaciones adversas (pobreza, enfermedades, guerra, abandono, etc.) lograron desarrollarse emocionalmente sanos y sin caer en conductas que pudieran ponerlos en riesgo, ¿cómo lograron esto? Los expertos dicen que es gracias a su capacidad de resiliencia y para desarrollarla encontraron varios factores en juego. Estos estudios pusieron en manifiesto que la resiliencia se debe a una serie de patrones conductuales. Es decir, es una habilidad que se compone de otras habilidades.


Los factores que desarrollan una habilidad de resiliencia son: familiares, individuales, sociales, funciones de factores de protección, recursos sociales y personales. Todos estos factores fueron clasificados en 4 grandes grupos de patrones conductuales que son:


  • Patrón disposicional: Se refiere a los atributos personales, incluyen autoestima, autoconfianza, inteligencia, temperamento y salud.


  • Patrón relacional: No sólo se refiere a un sistema de red de apoyo sano y positivo, también se refiere a cómo el individuo interactúa con esa red de apoyo, la capacidad de darle sentido a las experiencias, roles que se toman en cada relación y desarrollo de intimidad con las personas cercanas.


  • Patrón situacional: Se refiere a cómo percibimos las situaciones y cómo las abordamos. Se relaciona directamente con nuestras habilidades de resolución de conflicto, evaluación de la situación y capacidad para actuar tomando en cuenta las expectativas y posibles consecuencias.


  • Patrón filosófico: Aunque suena muy elegante la palabra, se refiere a las creencias personales, o sea, la capacidad de reflexionar sobre uno mismo y los eventos importantes, así como un sistema fuerte de creencias de que vendrán buenos tiempos y poder sacar una perspectiva positiva de las experiencias.


Lo importante es destacar que la resiliencia, como se mencionó antes, es una habilidad, y como toda habilidad puede ser aprendida y practicada. Es decir, no podemos decir que una persona es resiliente o no, habrá quienes tienen más facilidad para sobreponerse a las adversidades, pero esto no significa que si a mi me genera trabajo no pueda desarrollarlo.


Referencias:

Becoña, E. (2006). Resiliencia:Definición, características y utilidad del concepto. Revista de Psicología y Psicopatología Clínica. Recuperado en Mayo 2020.


Psic. Mariana Elisa García Gómez.


Nos encontramos en
Síguenos en
Obrero Mundial 188, Del Valle, CDMX.
55 4635 2955
  • Instagram
  • Facebook
  • LinkedIn
  • WhatsApp