¿Cómo elegir una carrera a partir de tu propósito de vida?

Una de las decisiones más importantes en la vida es la elección de carrera, pero normalmente, para cuando tenemos que decidir no sabemos qué queremos, para qué somos buenos o en qué podríamos ser felices en un futuro.


Algo tan simple como "¿para qué soy bueno?" puede frustrarnos e incluso congelarnos cuando lo que necesitamos es tomar una decisión informada. Por eso lo primero que tenemos que hacer es autodescubrir nuestras pasiones, talentos y habilidades.



Cuando somos adolescentes es común sentirnos perdidos y que no somos buenos para nada, pero eso no es cierto. No importa lo que hagas, siempre hay algo para lo que eres mejor que otros, algo en lo que no tienes que esforzarte demasiado para que surja casi naturalmente. Tal vez es el dibujo, aunque tú creas que no eres bueno; tal vez eres muy social, aunque creas que eso no sirve para nada; tal vez eres bueno con los números y ni siquiera te has dado cuenta que tu odio a las matemáticas no es a los números en sí, sino a la manera en la que te los han enseñado. No importa qué hagas, siempre hay algo en lo que tienes más afinidad.


No hay un método absoluto ni único para saber elegir vocación ni propósito de vida, pero aquí te damos algunas ideas que te harán acercarte e identificar tus propios gustos:


El trabajo es un medio, no un fin en sí. No pienses tu elección como algo que será el final de tus estudios ni de tu vida profesional, sino como algo que harás mientras vives tu vida.


Define qué es lo que te gusta hacer. Normalmente siempre nos hacen pensar en las cosas que nos gustan, pero identificar las que no te gustan puede ser un diferenciador que te dé una solución por el método de descarte, por lo que es igual de importante saber qué no te gusta que lo que sí.


Atrévete a probar cosas nuevas. Una cosa es que no te guste y otra que no lo conozcas. Antes de decidir si algo no te agrada sé una persona curiosa y decídete a probarlo, puede que te sorprendas y que descubras una nueva parte de ti.


Piensa en las inteligencias múltiples. Una de las peores prácticas de la educación actual es hacernos pensar que no somos inteligentes como si la inteligencia fuera unívoca, cuando en realidad uno puede ser inteligente en más de una forma y en eso puede radicar tu elección. Descubre tus inteligencias y elige actividades pensando en ellas.



No pienses en términos de dinero. Claro, a todos nos gusta el dinero, pero es más frecuente de lo que crees que personas hagan miserable su vida pensando en ganar dinero antes de hacer algo que les apasione. Piensa que si te apasiona lo más probable es que seas bueno, y es más fácil ganar dinero en algo para lo que eres excelente que en algo que, por muy prometedor que sea en términos económicos, puede que acabes odiando.


Está bien equivocarse. Si todos lo hiciéramos bien a la primera viviríamos en un mundo perfecto. Piensa sin estresarte demasiado, pues está bien dar unos pasos hacia atrás para volver a hacer las cosas. Una decisión sin estrés normalmente resulta en una mejor decisión.


Tu propósito no se descubre, se construye. Aunque pueda parecer que el propósito siempre ha estado ahí, en realidad es algo que tienes que construir toda tu vida. Una vez identificadas tus habilidades y talentos tienes que trabajar en hacer de ellas un camino, una forma de vivir la vida que te llene de pasión y placer. Solo así podrás elegir tu vocación a partir de tu propósito de vida.


Como ves, no hay respuestas fáciles para este tipo de cuestiones, por lo que lo único que puedes hacer es conocerte a ti mismo y ser curioso(a) hasta que des con lo que te apasiona. Esperamos que este artículo te haya ayudado en ese viaje que apenas comienza.

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